lunes, 21 de marzo de 2016

Lluvia Ácida


La lluvia acida



El concepto de lluvia ácida engloba cualquier forma de precipitación que presente elevadas concentraciones de ácido sulfúrico y nítrico. También puede mostrarse en forma de nieve, niebla y partículas de material seco que se posan sobre la Tierra.

La capa vegetal en descomposición y los volcanes en erupción liberan algunos químicos a la atmósfera que pueden originar lluvia ácida, pero la mayor parte de estas precipitaciones son el resultado de la acción humana. El mayor culpable de este fenómeno es la quema de combustibles fósiles procedentes de plantas de carbón generadoras de electricidad, las fábricas y los escapes de automóviles.


Cuando el ser humano quema combustibles fósiles, libera dióxido de azufre (SO2) y óxidos de nitrógeno (NOx) a la atmósfera. Estos gases químicos reaccionan con el agua, el oxígeno y otras sustancias para formar soluciones diluidas de ácido nítrico y sulfúrico. Los vientos propagan estas soluciones acídicas en la atmósfera a través de cientos de kilómetros. Cuando la lluvia ácida alcanza la Tierra, fluye a través de la superficie mezclada con el agua residual y entra en los acuíferos y suelos de cultivo.

  Consecuencias de este  problema



La lluvia ácida tiene muchas consecuencias nocivas para el entorno, pero sin lugar a dudas, el efecto de mayor insidia lo tiene sobre los lagos, ríos, arroyos, pantanos y otros medios acuáticos. La lluvia ácida eleva el nivel acídico en los acuíferos, lo que posibilita la absorción de aluminio que se transfiere, a su vez, desde las tierras de labranza a los lagos y ríos. Esta combinación incrementa la toxicidad de las aguas para los cangrejos de río, mejillones, peces y otros animales acuáticos.

Algunas posibles soluciones


La única forma de luchar contra la lluvia ácida es reducir las emisiones de los contaminantes que la originan. Esto significa disminuir el consumo de combustibles fósiles. Muchos gobiernos han intentando frenar las emisiones mediante la limpieza de chimeneas industriales y la promoción de combustibles alternativos. Estos esfuerzos han obtenido resultados ambivalentes. Si pudiéramos detener la lluvia ácida hoy mismo, tendrían que transcurrir muchos años para que los terribles efectos que ésta genera desaparecieran.


viernes, 11 de marzo de 2016


El efecto invernadero


El efecto invernadero es un fenómeno por el cual ciertos gases retienen parte de 
la energía emitida por el suelo tras haber sido calentado por la radiación solar. Se produce, por lo tanto, un efecto de calentamiento similar al que ocurre en un invernadero, con una elevación de la temperatura.







Aunque el efecto invernadero se produce por la acción de varios componentes de la atmósfera planetaria, el proceso de calentamiento ha sido acentuado en las últimas décadas por la acción del hombre, con la emisión de dióxido de carbono, metano y otros gases.

Así, además de esos dos citados gases también se encuentran el vapor de agua, el óxido de nitrógeno, el clorofluorocarbono y el ozono. Elementos todos ellos que son naturales pero que, a raíz de la conocida Revolución Industrial en la que comenzó una intensa actividad en materia del uso de lo que son combustibles fósiles, han visto incrementar su presencia en la atmósfera y eso origina la situación de efecto invernadero que ahora nos ocupa.



Causas Naturales del efecto invernadero:







Es importante tener en cuenta que el efecto invernadero es esencial para el clima de la Tierra. El problema radica en la contaminación ya que, en una situación de equilibrio, la cantidad de energía que llega al planeta por la radiación solar se compensa con la cantidad de energía radiada al espacio; por lo tanto, la temperatura terrestre se mantiene constante.



Aporte humano del efecto invernadero

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  Porcentajes de gases del efecto invernadero.




 Consecuencias del efecto invernadero:


Asimismo otra de las consecuencias más relevantes del efecto invernadero es el aumento de la desertización, gracias a esas altas temperaturas y a la escasez de lluvias. Sin olvidar tampoco que aquel también origina y puede originar en mayor medida que esos citados cambios metereológicos afecten notablemente al sector de la agricultura, y a sus cosechas. Esto supone no sólo un varapalo para el mencionado ámbito sino también un perjuicio para todos, en general.
La cuarta gran consecuencia del citado efecto invernadero es que el hecho de que se produzcan esa serie de modificaciones en las distintas estaciones del año también trae consigo cambios en lo que son los procesos de migraciones de aves e incluso en la reproducción de las mismas.


miércoles, 13 de febrero de 2013

Ataque Cerebral (ACV)

 

 


El ataque cerebral, es una afección causada por la pérdida súbita del flujo sanguíneo cerebral (isquémico) o por el sangrado (hemorrágico) dentro de la cabeza. Cualquiera de las dos situaciones puede provocar que las neuronas se debiliten o mueran, ya que sin oxígeno las células nerviosas no pueden funcionar. Las partes del cuerpo controladas por las regiones del cerebro afectadas, consecuentemente, también dejan de funcionar. Es la segunda causa de muerte en el mundo y la primera causa de discapacidad permanente. En la Argentina hay entre 40.000 y 80.000 casos por año, esto significa que se producen varios ACV cada hora.

Un ataque cerebral es siempre una situación de emergencia, ya que puede provocar la muerte o la discapacidad severa del paciente. Sus efectos son a menudo permanentes, pero el reconocimiento temprano de sus síntomas y la búsqueda inmediata de atención médica son fundamentales para reducir la posibilidad de muerte y discapacidad.
Aprender a reconocer los síntomas de un ACV salva vidas. Los nuevos tratamientos sólo funcionan si son aplicados dentro de las primeras cuatro horas y media de presentados los síntomas NO PIERDA TIEMPO

Las señales y los síntomas de un ataque cerebral aparecen de repente. Los síntomas más importantes a jerarquiza son:
  • Debilidad o adormecimiento de la cara, brazo o pierna, usualmente de un lado del cuerpo.
  • Dificultad para hablar, comprender o tragar.
  • Dificultad para ver con uno o ambos ojos.
  • Visión doble, pérdida del equilibrio o coordinación, vértigo.
  • Dolor de cabeza súbito y de máxima intensidad, sin causa aparente.

¡Hágale caso a las señales, aunque desaparezcan! Actúe rápidamente y llame o acuda a un servicio de emergencias, cada minuto cuenta.
Los factores de riesgo son todas las condiciones que aumentan las posibilidades de contraer una enfermedad. Para el ataque cerebral existen dos tipos de factores de riesgo: modificables y no modificables. 

Los factores de riesgo NO modificables:
  • Herencia: Personas con antecedentes familiares de enfermedad coronaria o cerebrovascular constituyen una población de riesgo.
  • Edad: El riesgo de sufrir un ACV se duplica cada década a partir de los 55 años.
  • Género: Los hombres son más propensos a sufrir un ACV que las mujeres, aunque suele ser más grave en mujeres.
  • Antecedentes personales: Aquellas personas que ya sufrieron un ACV son más propensas a sufrir otro episodio.
  • Infartos silentes en las neuroimágenes.

Los factores de riesgo modificables:
  • Presión arterial alta
  • Tabaquismo
  • Diabetes
  • Fibrilación auricular (latido irregular del corazón)
  • Colesterol alto
  • Alcohol en exceso
  • Consumo de drogas como la cocaína y la marihuana
  • Alteraciones en la coagulación de la sangre
  • Migrañas
  • Anticonceptivos orales
  • Sedentarismo
  • Obesidad
  • Dentadura en mal estado
  • Procesos infecciosos

La Hipertensión Arterial. Es el factor de riesgo más frecuente; está presente en casi el 80% de los pacientes que sufren un ataque cerebral en la Argentina.
El valor normal de presión arterial es de 120/80. Mantenerla en estos valores reduce el riesgo de ataque cerebral en un 30% a 40%.

¿Cómo puedo mantener mi presión arterial en valores normales?
  • Realizando actividad física aeoróbica en forma regular
  • Limitar la ingesta de alcohol
  • Consumir frutas, verduras y lácteos
  • Cuidar el peso corporal
  • Si corresponde, tomar medicación antihipertensiva

El cigarrillo aumenta 4 veces la probabilidad de sufrir un ACV. Si fuma consulte a su médico sobre un tratamiento adecuado para dejar de hacerlo.

La diabetes aumenta el riesgo de sufrir un ACV 6 veces en los hombres y 13 veces en las mujeres. ¿Qué hacer si sufro diabetes?
  • Realizar actividad aeróbica regular
  • Cuidar el peso
  • Si corresponde tomar medicación que baje el azúcar en sangre
  • Controlar la presión arterial

La actividad aeróbica reduce el riesgo de ataque cerebral en un 20% a 30%. Tres o más veces por semana, durante más de 30 minutos de actividad aeróbica intensa. Antes de iniciar cualquier tipo de actividad deportiva SIEMPRE consulte a su médico.
El colesterol alto aumenta el riesgo de que se tapen las arterias, incluidas las que van al cerebro, por lo cual puede producir un ataque cerebral. 

El Ciclo del agua (video)


martes, 9 de octubre de 2012

El Reino Vegetal



Los vegetales son organismos verdes pluricelulares; sus células contienen un protoplasma eucariótico (con núcleo) encerrado en el interior de una pared celular más o menos rígida compuesta en su mayoría por celulosa. la principal característica de los vegetales es su capacidad fotosintética, que utilizan para elaborar el alimento que necesitan transformando la energía de la luz en energía química; este proceso tiene lugar en unos plastos (orgánulos celulares) verdes que contienen clorofila y se llaman cloroplastos. Algunas especies de plantas han perdido la clorofila y se han transformado en saprofitas o parásitas (como los jopos, especies del género orobanche) que absorben los nutrientes que necesitan de materia orgánica muerta o viva; a pesar de esto, los detalles de su estructura demuestran que se trata de formas vegetales evolucionadas.
La estructura básica de la célula vegetal y sus elementos presenta muchas variantes. Los tipos de células similares se organizan en unidades estructurales y funcionales llamadas tejidos que constituyen el conjunto de la planta; éstos tienen puntos de crecimiento formados por células en división activa en los cuales se forman células y tejidos nuevos. los puntos de crecimiento, llamados meristemo, se encuentran en los extremos apicales de los tallos y las raíces (meristemos apicales), donde causan el crecimiento primario de los vegetales, y en las paredes de tallos y raíces (meristemo laterales), donde inducen el crecimiento secundario. En las plantas vasculares se reconocen tres grandes sistemas titulares: dérmico, vascular y fundamental.



ÓRGANOS VEGETALES:

El cuerpo de toda planta vascular está organizado en tres tipos generales de órganos: raíces, tallos y hojas. Estos contienen a su vez los tres tipos de tejidos que acaban de describirse, pero se diferencian por la forma en que se especializan las células para desempeñar distintas funciones.

RAÍCES:
La función de las raíces es sujetar la planta al sustrato y absorber agua y elementos minerales. Por tanto, las raíces suelen ser subterráneas y crecer hacia abajo, en el sentido de la fuerza gravitatoria, es decir, tienen un geotropismo positivo. Sin embargo, en algunos casos pueden estar expuestas al sol y, debido a la acción de la luz, adquieren un color verdoso. A diferencia de los tallos, carecen de hojas y nudos y están incapacitadas para formar hojas o flores. la epidermis se encuentra justo por detrás del ápice de crecimiento de la raíz y está cubierta de pelos radicales, que son proyecciones de las células epidérmicas que aumentan la superficie de la raíz y se encargan de absorber agua y nutrientes.
En su interior, las raíces están formadas en su mayor parte por xilema y floema, aunque en muchos casos están muy modificadas para desempeñar funciones especiales. Así, algunas son importantes órganos de almacenamiento, como sucede en la remolacha, la zanahoria o el rábano; estas raíces son ricas en tejido parenquimatoso. Muchos árboles tropicales tienen raíces aéreas de apuntalamiento, denominadas contrafuertes, que mantienen el tronco vertical y que son típicas de las áreas pantanosas y de manglar. Los epifitos tienen raíces modificadas para absorber con rapidez el agua de lluvia que escurre sobre la corteza de la planta hospedante.
La raíz aumenta de longitud con la actividad de los meristemos apicales, y de diámetro mediante la de los meristemos laterales. Las ramas de la raíz surgen en su interior, a alguna distancia por detrás del ápice de crecimiento, cuando ciertas células se transforman en meristemáticas.



                                                                            




TALLOS:
Los tallos suelen encontrarse por encima del suelo, crecen hacia arriba y llevan hojas dispuestas de manera regular en nudos formados a lo largo del propio tallo. La porción comprendida entre dos nudos se llama entrenudo. Los tallos aumentan de longitud gracias a la actividad del meristemo apical situado en el extremo. Este punto de crecimiento (yema apical) es también el origen de las hojas nuevas, que lo rodean y protegen antes de abrirse. Las yemas apicales de los árboles caducifolios, que pierden las hojas durante parte del año, suelen estar protegidas por unas hojas modificadas llamadas escamas.
Los tallos son más variables en aspecto externo y estructura interna que las raíces, pero también están formados por los tres tipos de tejidos conocidos y tienen varias características comunes. El tejido vascular se agrupa en haces que recorren el tallo longitudinalmente, y forma una red continua con el tejido vascular de hojas y raíces. En las plantas herbáceas, el tejido vascular está envuelto en tejido parenquimático, mientras que los tallos de las leñosas están formados por tejido xilemático endurecido. Los tallos aumentan de diámetro mediante la actividad de los meristemos laterales, que producen, en las especies leñosas, la corteza y la madera. La corteza —que comprende también el floema— actúa como cubierta externa protectora, que evita lesiones y pérdida de agua.
Dentro del reino vegetal se dan numerosas modificaciones del tallo básico, como las espinas de las zarzas. Ciertos tallos, como los zarcillos de las parras, están modificados para crecer hacia arriba y sujetarse al sustrato. Muchas plantas tienen hojas reducidas o carecen de ellas; en tal caso, es el tallo el que actúa como superficie fotosintética (véase cactáceas). En otras ocasiones el tallo, que recibe el nombre de filóclado o filocladio, se transforma para adquirir el aspecto de una hoja, como ocurre en el rusco (ruscus aculeatus). Algunos reptan sobre la superficie del suelo y reproducen la planta de la que proceden por medios vegetativos; es un fenómeno común entre las gramíneas (véase reproducción vegetativa). Otros tallos son subterráneos y actúan como órganos de almacenamiento de nutrientes que, en muchos casos, aseguran la supervivencia de la planta durante el invierno; son ejemplos los bulbos de tulipanes, azafranes o narcisos.

                                                                       



HOJAS:
Las hojas son los principales órganos fotosintéticos de casi todas las plantas. suelen ser láminas planas con un tejido interior llamado mesofilo que en su mayor parte es de naturaleza parenquimática; está formado por células poco apretadas entre las que quedan espacios vacíos que están llenos de aire, del cual absorben las células dióxido de carbono y al cual expulsan oxígeno. El mesofilo está limitado por las caras superior e inferior del limbo foliar, revestido de tejido epidérmico. Recorre el mesofilo una red vascular que proporciona agua a las células y conduce los productos nutritivos de la fotosíntesis a otras partes de la planta.
El limbo foliar está unido al tallo por medio de un delgado rabillo o peciolo formado en su mayor parte por tejido vascular. En muchas especies brotan de la base del peciolo unos apéndices llamados estípulas.
Hay muchas clases de hojas especializadas. Algunas se modifican y adoptan la forma de espinas que protegen a la planta de los depredadores. Ciertos grupos de plantas tienen hojas muy especializadas que capturan y digieren insectos de los que extraen nutrientes que no pueden sintetizar (véase plantas insectívoras). A veces las hojas adoptan colores luminosos y forma petaloidea para atraer a los insectos polinizadores hacia las flores, pequeñas y poco atractivas. Las hojas más modificadas son las flores; en efecto, todas las piezas florales —carpelos, estambres, pétalos y sépalos— son hojas modificadas que se encargan de la reproducción.